22 octubre 2020 | América Latina, Internet

Inédito. La empresa que produce yerba en la Argentina y paga por el agua de lluvia

Por Silvia Stang

Es un fenómeno de la naturaleza. Su falta puede ser un problema acuciante, con daños producidos a la Tierra y los seres vivos que la habitan. Pero, ¿puede ser la lluvia, además de tantas veces una bendición, un costo empresario? Desde un emprendimiento que produce bebidas sobre la base de la yerba mate, consideran que sí. Y encontraron a quién pagarle: a una organización no gubernamental que trabaja con comunidades indígenas en el Amazonas colombiano, una zona de cuya preservación depende que continúe parte del caudal de lluvias que llega a la selva misionera del noroeste argentino y del sur de Paraguay y de Brasil, la zona donde se trabaja el cultivo que le da sustento al negocio.

El hecho concreto es que Guayakí Yerba Mate, una empresa certificada B por su triple impacto (económico, social y ambiental), firmó en abril de este año un convenio con la Fundación Gaia Amazonas, de Colombia, para pagarle dinero que se destinará a apuntalar las actividades de fortalecimiento a comunidades indígenas. No son recursos a modo de una donación, sino que implican la asignación de un pago como la que está vinculada a otros costos, en reconocimiento de la interdependencia entre ecosistemas.[…]

“Este es el primer acuerdo de este tipo que conocemos; no vimos antecedentes”, cuenta a LA NACION Pedro Tarak, cofundador de la organización Sistema B e integrante también de Guayakí. “Por primera vez se le da reconocimiento económico y se incluye en la estructura de costos de una empresa la interdependencia entre ecosistemas; en este caso, la selva misionera y el bosque amazónico”, describe.

“Lo que genera la naturaleza y también cómo se lo gestiona y se lo convierte en un bien social son cuestiones fundamentales para los procesos productivos”, señala por su parte Carlos March, director de Inteligencia Colaborativa de la Fundación Avina, una ONG regional que colabora con el desarrollo de proyectos con propósitos de sustentabilidad. March describe el acuerdo que le pone valor a los “ríos voladores” como “absolutamente innovador y disruptivo”. Y, también, como un caso que rompe el concepto de filantropía, porque se le da recursos a un actor social desde el reconocimiento de cuáles son los beneficios económicos concretos que obtiene la propia empresa que paga por las tareas de quien cobra.[…]

Fuente: La Nación

 

Top
768 a 983
480 a 767
479