25 agosto 2017 | Internet

SUSTENTABILIDAD: llegó la hora de la articulación

Una agenda internacional con fechas límite que obliga a trabajar más estratégicamente -ODS y G20. Un país que busca insertarse en los mercados internacionales y, en consecuencia, tratar de cumplir los mismos estándares que mira el mundo. Y un contexto local que obliga a ser más eficientes en la búsqueda de recursos.
Con este diagnóstico y algo de decisión política, el sector público y el privado comienzan a dar los primeros pasos en una relación que debería andar con engranajes bien aceitados. Por el momento, el objetivo común es poder sincronizar agendas en tomo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) fijados en 2015 como los sucesores de los ODM y a los Objetivos de Gobierno. En enero de 2016, el Gobierno inició el proceso de adaptación de los ODS -divida en etapas- a la realidad nacional bajo el liderazgo del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales y con la participación de los 20 ministerios.

Como resultado de la segunda etapa, la de priorización de los objetivos, que ya está en su etapa de finalización -según cuenta Gabriela Agosto, secretaria Ejecutiva del Consejo del Congreso Nacional de Coordinación de Políticas Sociales a APERTURA- se obtuvo la adaptación de 90 metas a la realidad nacional y la selección de 222 indicadores de seguimiento vinculados con sus metas. De estos, más del 76 por ciento son de nivel uno.

Justamente, el mes pasado, durante el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible que se realizó en Nueva York, la Argentina, junto a otros países, presentó su Informe Voluntario Nacional, una revisión de avances, desafíos y lecciones aprendidas del año y medio de trabajo. Allí, Agosto adelantó que en lo que respecta a la rendición de cuentas se planea la difusión pública de los avances, la información estadística y la desagregación a nivel federal a través de una página web que estará operativa en el segundo semestre de 2017. En dicho informe, un punto marca el estado de situación: `Articulación con otros poderes, Gobiernos subnacionales, sector privado, sociedad civil, academia. Si bien se registraron avances parciales, persiste el desafío de generar ámbitos de participación para fomentar alianzas en pos de mejores políticas y resultados para el desarrollo`. Una frase que ilustra este reto es la que dijo Cristina Calvo, directora de Desarrollo Humano del Ministerio de Hacienda de la Nación, en el primer diálogo público privado por los ODS organizados por la Red de Pacto Global: `Con gobiernos que mantienen posturas cerradas, un sector privado enfocado en el lucro y una sociedad civil que quiere mantenerse ´pura´, decirlo es más fácil que hacerlo`.

Para Agosto, los desafíos que tiene por delante son mejorar los indicadores con los cuales monitorear -en algunos casos, no se cuenta con datos de base-, afinar los presupuestos con foco en las prioridades y afianzar la mirada regional y la integración de todos los actores, que no implica sólo involucrar otros sectores sino también los otros poderes del Estado, como el Legislativo, clave para que sucedan algunos cambios. De hecho, en febrero de este año, la Cámara de Diputados de la Nación creó el Observatorio Parlamentario Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas para promover la adaptación e implementación de la Agenda 2030.

Los engranajes de la articulación

Otro hallazgo fueron las alianzas que hacen las organizaciones para cumplir los objetivos: 34 por ciento de las compañías trabaja con organizaciones de la sociedad civil. `Pensábamos que las alianzas con el sector público tenían un porcentaje menor de la torta debido a la particular relación que existía entre la empresa y la gestión anterior`, se sincera. El nivel de alianzas entre las compañías entre sí es del 21 por ciento. Al igual que los referentes del sector público, Bigorito cree que en el sector privado lo que queda por mejorar son los indicadores de resultados, no de gestión.

`Uno de los temas que trae la agenda de los ODS tiene que ver con incorporación del sector privado no sólo para tener una mirada compartida de las problemáticas y sus posible soluciones, sino desde el financiamiento. Es decir, cómo vamos a hacer para que estos objetivos se alcancen en términos de recursos. Y es donde el sector privado tiene un rol fenomenal`, advierte Constanza Gorleri, gerente de Sustentabilidad de Banco Galicia.
A lo que Karina Stocovaz, gerente de Sustentabilidad Latam & Internacional de Natura, suma: `Hay más canales de comunicación con el Gobierno. A veces no es tan sencillo que las cosas se concreten. Hay muchos frentes abiertos. Hay que tomarse el tiempo para tomar decisiones`.

A fines de noviembre de 2016, el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) administrado por el BID decidió poner una ficha a la Argentina, entre otros países, y junto a Acrux Partners, una consultora de inversión de impacto con foco en el desarrollo de las inversiones en América latina, abrió una convocatoria para administradoras de recursos financieros para invertir en empresas que apliquen modelos innovadores para resolver problemáticas sociales y ambientales.
Seis meses después, NXTP Lab, el fondo de tecnología fundado hace seis años por los argentinos Gonzalo Costa, Ariel Arrieta, Marta Cruz y Francisco Coronel, pero que tiene oficinas en Chile, Uruguay, México y Brasil, fue el elegido para administrar US$ 5 millones de una capitalización que se espera llegue a los US$ 120 millones para volcar en América latina.
“Es un contexto de crisis pero también de oportunidad de pensar el país de manera diferente”, opina María Laura Tinelli, la argentina que en Londres fundó Acrux Partners. Para la experta, el sector financiero es el que define hacia dónde va un país y `es la oportunidad de posicionarse de cara al mundo como un jugador que está moviendo las fichas en este sentido, en la dirección en la que está yendo el planeta`.
Con esta mirada, Tinelli fue una de las precursoras de la creación de un Grupo de Trabajo de Inversión de Impacto en la Argentina, un modelo tomado del Reino Unido y que a nivel local integran el BID, empresas como MercadoLibre, Natura y Banco Galicia, Fundación Román, organizaciones como la Fundación Avina, Vistage y el gobierno porteño, entre otros actores sociales.

Pero, ¿a qué se llama inversión de impacto? Según el Global Impact Investment Network, las inversiones de este tipo son llevadas a cabo en compañías, organizaciones y fondos con la intención de generar impacto social, ambiental y retorno financiero. `Se trata de usar el poder de los mercados para potenciar la capacidad que posee el sector privado de generar impacto social y ambiental positivo`, define Tinelli.
En la América latina, el tema de funding no es fácil. La base inversora en la Argentina se está reconstruyendo, asegura Susana García Robles, oficial principal de inversiones a cargo del Grupo de Financiamiento en Etapas Tempranas del Fomin. Para la experta, los emprendedores de América latina son muy innovadores pero también tienen mucho de frustración por las carencias en la región en temas de salud, educación y agua. Sin embargo, esas frustraciones los llevan, de alguna manera, a innovar en proyectos de impacto pero desde una perspectiva de negocio.

“Ya no se debe considerar la inversión de impacto como de nicho”, concluye García Robles. Según datos del BID, América latina es el tercer destino de importancia en el mundo para este tipo de inversiones, con un 19 por ciento del total del mercado de impacto. `En la región, en general, y en otros países emergentes, el nivel de retorno para una inversión de impacto va entre el 8 y el 11 por ciento`, indica la fundadora de Acrux.

Según el informe Inversión de Impacto en la Argentina 2017, los inversores argentinos relevados que estarían dispuestos a desembolsar en empresas ya desarrolladas (pre Series A) con impacto señalaron que el retorno esperado de estas inversiones era de un promedio de 22 por ciento. Incluso los referentes del tema hoy creen que en cuestión de años -uno son más optimistas que otros- no existirá la diferencia entre inversión tradicional o de impacto: solo será inversión. Anótame con 10, se anima Gonzalo Costa, NXTP Lab, cuando se le pregunta sobre el tema. En el mundo el tema está creciendo y ocupando, de a poco, un lugar mainstream en los negocios. A los fondos de impacto puros se les van sumando otros. Así, a mediados de 2015, Goldman Sachs, uno de los actores más importantes de la inversión tradicional, compró, para su escala, un pequeño fondo -17 empleados y US$ 550 millones en assets under management-, de impacto de San Francisco, Imprint Capital. Sin embargo, si bien chico para lo que mueve su comprador, Imprint maneja el dinero de 40 clientes, entre ellos los US$ 8000 millones de la W.K. Kellogg Foundation y los US$ 2000 millones de McKnight Foundation.

Fuente: Es un resumen de la nota “SUSTENTABILIDAD: llegó la hora de la articulación” por Juliana Monferrán

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